Desconozco si los Hipermercados Eroski siguen aplicando su política de devolver el importe pagado por un producto si el precio cobrado en la línea de cajas no coincide con el consignado para esa referencia en las estanterías. Sin duda un toque de calidad y una fuerte apuesta por la eficacia en el funcionamiento de todos los eslabones que hacen que la cosa funcione. Es un farol que puede costar más de un disgusto en alguna que otra ocasión. Recuerdo el caso de un amigo al que le salieron gratis tres bandejas de ricas costillas que nos comimos a la salud de Eroski en una agradable barbacoa.
Pero la entrada viene a cuento porque en cierta ocasión mi amigo Pin dejó la confortabilidad de su sillón frente a la pantalla de su Mac para encaminarse hasta el centro comercial y adquirir una estantería, necesaria para colocar su creciente colección de DVD´s con películas bajadas que a día de hoy aún no tienen fecha concreta de visualizado. Y claro, como el producto excedía las medidas que podía transportar en su carrito de la compra, solicitó el servicio gratuito de entrega a domicilio, para lo que facilitó los datos de su morada así como un teléfono de contacto. Después de efectuar el pago correspondiente en línea de caja regresó feliz a su cubil. Hasta aquí todo normal, la estantería es entregada esa misma tarde en su domicilio y queda colocada en la ubicación preparada por Pin al efecto, pero la sorpresa salta cuando al día siguiente mi amigo recibe una llamada de una de las señoritas del Eroski comunicándole que deberá ir al establecimiento a pagar un euro más por su preciada estantería ya que en caja le cobraron de menos.
Lo normal hubiera sido acercarse al centro comercial, comprobar el precio marcado para su estantería y compararlo con el cobrado en el ticket de caja. La posibilidades son dos, el precio marcado es superior en la cantidad de un euro al cobrado en el ticket de caja o es igual al cobrado en cuyo caso solamente podría contactar con la chica que le reclamó el pago y sacarla de su error e irse tranquilo de nuevo a casa; pero comoquiera que las posibilidades se decantan por la primera opción lo correcto hubiera sido localizar a la señorita que le llamó y agradecerle que, gracias a su diligencia, la estantería fuese a salirle de gañote.
Pues no, mi amigo Pin pagó religiosamente su euro y regresó a su casa para contármelo por teléfono. Ya podéis imaginar mi reacción... y la suya. No recuerdo ahora los calificativos que le regalé, pero seguramente lo más leve fuese "memo". Y él "que si no me parece ético", "que a lo mejor le hacían pagar la estantería a la chica que le avisó...", en fin, nimiedades.
Mi teoría es que si alguien se compromete a algo, ha de cumplirlo. Lo "ético" por parte de la chica que descubre el error hubiera sido arreglar el desaguisado (o bien el precio marcado en los stands, o bien el consignado en la base de datos de los ordenadores) y callarse y a otra cosa, pero no, avisa al cliente olvidándose de la norma que obliga a la devolución de lo pagado en caso de discrepancia y provoca con ello una acalorada discusión sobre lo humano y lo divino entre mi amigo Pin y un servidor
Pon
Pero la entrada viene a cuento porque en cierta ocasión mi amigo Pin dejó la confortabilidad de su sillón frente a la pantalla de su Mac para encaminarse hasta el centro comercial y adquirir una estantería, necesaria para colocar su creciente colección de DVD´s con películas bajadas que a día de hoy aún no tienen fecha concreta de visualizado. Y claro, como el producto excedía las medidas que podía transportar en su carrito de la compra, solicitó el servicio gratuito de entrega a domicilio, para lo que facilitó los datos de su morada así como un teléfono de contacto. Después de efectuar el pago correspondiente en línea de caja regresó feliz a su cubil. Hasta aquí todo normal, la estantería es entregada esa misma tarde en su domicilio y queda colocada en la ubicación preparada por Pin al efecto, pero la sorpresa salta cuando al día siguiente mi amigo recibe una llamada de una de las señoritas del Eroski comunicándole que deberá ir al establecimiento a pagar un euro más por su preciada estantería ya que en caja le cobraron de menos.
Lo normal hubiera sido acercarse al centro comercial, comprobar el precio marcado para su estantería y compararlo con el cobrado en el ticket de caja. La posibilidades son dos, el precio marcado es superior en la cantidad de un euro al cobrado en el ticket de caja o es igual al cobrado en cuyo caso solamente podría contactar con la chica que le reclamó el pago y sacarla de su error e irse tranquilo de nuevo a casa; pero comoquiera que las posibilidades se decantan por la primera opción lo correcto hubiera sido localizar a la señorita que le llamó y agradecerle que, gracias a su diligencia, la estantería fuese a salirle de gañote.
Pues no, mi amigo Pin pagó religiosamente su euro y regresó a su casa para contármelo por teléfono. Ya podéis imaginar mi reacción... y la suya. No recuerdo ahora los calificativos que le regalé, pero seguramente lo más leve fuese "memo". Y él "que si no me parece ético", "que a lo mejor le hacían pagar la estantería a la chica que le avisó...", en fin, nimiedades.
Mi teoría es que si alguien se compromete a algo, ha de cumplirlo. Lo "ético" por parte de la chica que descubre el error hubiera sido arreglar el desaguisado (o bien el precio marcado en los stands, o bien el consignado en la base de datos de los ordenadores) y callarse y a otra cosa, pero no, avisa al cliente olvidándose de la norma que obliga a la devolución de lo pagado en caso de discrepancia y provoca con ello una acalorada discusión sobre lo humano y lo divino entre mi amigo Pin y un servidor
Pon

Desde Luego Pin se debió levantar esa mañana con resaca y como un corderito hizo lo que le dijeron sin chistar…
Creo que no conozco a otro ser humano tan diligente como él. Lo propio hubiera sido agarrarse a la botella y…
Obviar estas nimiedades que solo levantan dolor de cabeza…
Al final negocios para los de las Aspirinas.
Un Saludo.
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